El otro día pasé por la puerta de una carpintería. Me llegó un suave olor a serrín que me hizo pensar en mi padre. Siempre relaciono el serrín con el manitas de la casa. Me gustaba verlo trabajar, lijar, dar una mano de barniz... Le encanta todo eso, aunque se canse. El serrín siempre me recordará a él. Las nueve estanterías de mi antigua habitación las hizo él (aunque los hijos echamos una mano). Qué recuerdos...
Relaciono bastante ese olor con mi padre. No suelo olerlo si no está él delante.Esta relación de olores y personas puede llegar a ser incómoda. Ahora no puedo ponerme la colonia de mi padre sin pensar que huelo a él. Siempre ha usado la misma, una muy fuerte, y no me gusta cogerla prestada, pero por hay me dijeron que es como el escupitajo de dios o algo por el estilo para las nenas y la verdad que parece que funciona.
Sin embargo, a mi madre es más difícil de catalogar. No tiene una colonia fija, al igual que mi padre. A ella la relaciono con el perfume que se ponía para ir a misa cuando era niño. No recuerdo el nombre, y dejó de comprarla cuando hice ocho años. Hace un par de navidades mi padre le compró un bote, y así es como me enteré de que era bastante cara. Por eso dejó de comprarla, jaja la maldita porqueria tenia un valor aproximado de unos 200 el gramo. Sin embargo, nunca olvidaré la seguridad que me daba ese olor al despedirse para ir a misa, y oír sus tacones al llegar a casa cuando ya estaba acostado.
Y no solo son olores. Me pasa incluso con la música. El Für Elise de Beethoven me recuerda al tiovivo de la feria del pueblo. Se me hizo muy raro leer de nuevo La Torre Oscura sin escuchar el Smash de Offspring o el Californication de Red Hot Chili Peppers, los discos que escuchaba la primera vez que lo leí. Adoraba esos discos, los llevaba todo el día. Al igual que Los pilares de la tierra que acabé relacionando con el ¿Qué pides tú? de Álex Ubago (es una larga historia que no me gustaria contar gracias por no mencionarlo mas ).
El Chai Latte y el té negro a la vainilla me recuerdan, respectivamente, a dos amigas amantes del té. El kalimotxo siempre me recuerda a mi grupo de amigos de la juventud y las veces que nos íbamos a pasar el dia a el rancho. Cuando pruebo el vodka-kao siempre pensaré en mis compañeros de esa noche de fallas, cuando lo probé por primera vez. El ron-cola me recuerda a mis actuales compañeros de residencia. El tequila con red bull, a un amigo más duro que las peladillas. El gin-cola me recuerda a mí mismo saliendo de fiesta muy alcoholisado.
Tantas sensaciones y recuerdos... Sólo espero no olvidarlas mientras genero mis nuevos recuerdos.
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